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Coda: En el final de 2018

Creo que no tengo más miedos que los que son de menester. Se intuye buen año y algunas personas queridas, unas más y otras menos, dos o tres, se marcharán lo más lejos, y adiós para siempre. Si cumplo con mis cuatro editoriales, una por estación, habré hecho suficientes letras, lo demás es trabajar por espacio de diecisiete años más, me dicen. Y alguna tecla, ¡ah, amigo! Esas son maravillosas, pero la pereza que me da enfrentarme a ellas es grande. Ya no soy igual con cincuenta años que con menos de esa cifra, todo lo veo diferente, no me he cansado de vivir, pero en realidad sí me he cansado de vivir. Cuando mi bufanda negra larga haya pasado por la Bastille y por el Covent, la colgaré, ya todos los Teatros que me propuse visitar y algunos más, han dejado un halo de su perfume en ella. Todas las mujeres, todos los hijos, todos los bachilleres, todos los universitarios, todos los viajes, todos los discos, los libros, las conversaciones, las miradas, mis sueños y mis vuelos, ya son una vida para que yo la recuerde. ¿Qué hago yo en trece grupos de WhatsApp de los que querría salir bien bien de nueve, por absurdos, obsoletos o molestas tendencias políticas de sus integrantes, que además coinciden con el hecho de lo insulso que acabo leyendo ahí, ya que lo leo, otros dos en los que estoy porque a ello me obliga mi trabajo, por lo que, a último, me quedan dos que conservaría? Uno musical de los músicos a los que quiero y otro del deporte de los deportistas con los que comparto cancha. En ocasiones, la comparto. Pues dos para trece da 16%, luego mi estupidez en la red social da hasta para un 84%. No es poco. Esperaos, pues a que llegue la primavera, y si he vencido más perezas, os escribiré de nuevo. En su día pensé que la www nos regalaba un nuevo género electroepistolar, que del antiguo a mí me ha gustado leer un poco, y mucho se ha sabido de la Historia gracias a él, pero dudo del concepto, ahora. Yo escribo a mis amigos, a mis hijos, a otros, de la mejor manera que sé. Y, en ocasiones, alguna respuesta llega; para mi solaz. La lujuria ha dado paso, al atenuarse, al mayor respeto. Para conmigo, quiero decir. No os traicionéis, leed ahora a Ortega, es la hora de Ortega y Gasset, metafísico cuántico, el primero de todos pese al meta, pues cuanto más lejos en el tiempo están sus palabras más cerca, reveladoras, actualísimas, imprescindibles, y están su significado, los hechos, de cada uno de nosotros y de nosotros todos. Y son luz.

 

 

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Comentarios: 1
  • #1

    Pablo (martes, 08 enero 2019 12:15)

    Muy bueno, a ver qué encuentro de Ortega y Gasset. Un abrazo.