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EDITORIAL DE PRIMAVERA

Más Allá del día 15

 

Luego era cierto. USA nos protege. “Pedirle a la gente que elija entre privacidad y salud es, de hecho, la raíz del problema”. “Podemos y debemos disfrutar tanto de la privacidad como de la salud”. “La gente necesita confiar en la ciencia, confiar en las autoridades públicas y confiar en los medios de comunicación”. Siempre que la gente hable de vigilancia, que recuerde que la misma tecnología de vigilancia generalmente pueden ser utilizada no solo por los gobiernos para monitorear a las personas, sino también por las personas para vigilar a los gobiernos”. “Tal como los países nacionalizan industrias clave durante una guerra, la guerra humana contra el coronavirus puede requerirnos para humanizar las líneas de producción cruciales”. “Necesitamos un plan de acción global”. “Si el vacío dejado por USA no lo llenan otros países, la humanidad necesita tomar una decisión”.

 

Yuval Noah Harari: the world after coronavirus . The Financial Times, march, 2020.

 

-        ¿Qué te parece, papa?

-      Tu abuelo me agarra el otro día, y me dice, ven, ven, porque detrás de esta rejilla, que se abre así… Bueno, ya lo sé, me lo ha explicado cien veces, tiene ahí 500€ por si las moscas y que no se lo lleve un operario pues le expliqué que en las demoliciones encontramos de todo, armas, emparedados de hueso y hueso, dinero…

-        Es que es la pera.

-        Sí, lo es, de otro planeta.

-        El abuelito extraterrestre.

-        Jajajajaja,

-        Jajajajajajajaja.

-        Aunque pienso que, ya puestos, que me dé los 500€ ahora, para que estén ahí muertos de asco.

-        Andaaaaaaaa, no seas bruto.

-        ¿Qué?

-        Le tendrá confianza a eso.

-        Ah.

-       

-        Puede ser.

-        Oye, pero no es bien bien eso.

-        ¿No?

-        No. Es que a mí no me ha gustado pensar de esa forma.

-        ¿No? ¿Y qué más da?

-        Da todo. Es la Ley de Sucesiones. Es una maldad. Yo la derogaba.

-        Hombreeee.

-        ¿Hombre qué, eh, hija? Piensa en vivir de tu esfuerzo y te lo digo siempre, no esperes nada de nadie. Pues nadie me incluye a mí.

-        ¡Papi!

-        Ni papi ni papi.

-        ¡¡PAAPIIIIIIIIII!!

-        A ver si me entiendes, que te busques la vida.

-        Ya lo hago.

-       Por eso te lo digo así, sin más, parece mentira que no lo entiendas BIEN. Ahora cuando compré en Navidad el coche nuevo lo tocaba, lo acariciaba, más bien, y pensaba, lo he conseguido yo, yo solo, fruto de mis buenas o malas artes, no se lo debo a nadie, porque con la sociedad que me formó yo ya cumplí sobradamente, lo que me dio devuelto está. Esto es nuevo, limpio, de nuevo mío por derecho propio y sin mirada ni atrás ni en derredor. Esto que te digo, no es importante, sólo quiero decirte que mi sensación era óptima, la mejor que podía tener respecto a eso, que son sólo cuatro ruedas y metales.

-        Bueno, y esto de los americanos, ¿qué?

-        Es lo de las películas.

-        Son películas.

-        Claro. Son un teatro de la realidad.

-        Noooooo.

-        Sí, claro que sí, es así y no de otra manera. Y la realidad supera la ficción.

-        No lo veo.

-      Claro que lo ves. ¿Qué echan? A un tipo, siempre es el mismo, que volvió de Vietnam o Irak hecho una braga sucia. Y así se queda. En América, pero así se queda, puede ir al club de veteranos y si alguien de los que tenía cerca no se esfumó a otro Estado, puede tener la suerte, que será efímera casi siempre, de recibir un beso, una caricia furtiva, tal vez.

-        ¿Y?

-        Pues que no hay nada más, chavalita.

-        ¿Y?

-        Que aquí tenemos el estado del bienestar.

-        Claro.

-        Oscuro.

-        Jajajajajaja.

-        Jajajajajajajajajaja.

-        ¿Oscuro?

-        Negro Black.

-        Jajajajajaja.

-        Jajajajajajajajajaja.

-        A ver.

-       Es el jodido estado del bienestar, peque, pagado por unos para atontar a todo el que se deja. Y es un gran acierto porque casi todos se atontaron, y son felices bajo el ala protectora del impertérrito, asambleario y benemérito estado del bienestar, que mal rayo lo parta y ha de nacer el anticristo que abomine de él y en un rapto de liderazgo sin precedentes y en el que dejé de creer, acabe con él.

-        Ah, pero es que en el hospi…

-       ¿Para quién trabajas?

-       Tengo un contrato.

-       Contigo misma.

-       

-       Contigo misma, ¿no?

-       No sé qué decirte.

-    El absurdo estado del bienestar que hará que todas estas formulaciones que el artículo ese propone, se diluyan en el gregarismo de tomar el mismo transporte a la misma hora para hacer lo mismo igual el día anterior al confinamiento que el posterior. Exactamente igual y de la misma forma. No vaya a ser que los derechos por los que nuestros padres lucharon se vean comprometidos. Yo creo que tus abuelos lucharon, sí, pero para pasarlo bien ellos, y punto. Y el estado del “malestar” es una trampa muy bien pensada. Que no se dejará pandemizar tan fácilmente. Está creado precisamente para acatar. Y, por tanto, los caminos de vuelta, ciencia, comunicación, empoderamiento al ciudadano respecto de los gobiernos, están cuidadosamente vedados. “No ose usted andar por esa vereda, ya sabe que nosotros…”. “Lo sabemos, lo sabemos”.

-       Siempre exageras, papá. Como el abuelito.

-       No, no es eso. ¿Recuerdas que tu madre te dijo una vez que a papá le habían pasado cosas malas?

-       Sí, ¿qué tiene que ver?

-       Tiene todo que ver. Pasé el umbral del dolor.

-       Eso ya me lo habías dicho.

-     Es poco frecuente, quería decir, a eso me refiero, por eso he sacado el tema. Si te ha ocurrido una vez, ya sabes. Si dos, es excesivo. Yo recuerdo tres, la Rota, la Fiscalía y la enfermedad mental, que me torturaron lentamente. Muy lentamente, hasta desear dejar de existir, que es el umbral. ¿Qué ocurre entonces si regresas? Ah, has entendido de veras qué es el dolor, qué puedes o no hacer, qué debes o no hacer y, lo más importante, qué quieres o no hacer.

-      Ah, no mola, pero mola. ¿Y qué quieres hacer?

-     Quiero mi dinero, y al que se entrometa lo mataré. Quiero, porque me sale de dentro, que lo que yo viví, lección aprendida, no lo viva a poder ser nadie que ande cerca de mí, y si eso implica matar, de nuevo mato. Normalmente no será así, normalmente, con algunos euros y una mano tendida lo soluciono casi todo. He seguido con interés, sigo con interés estos días las noticias sobre un personaje al que quiero matar, aún no, según circunstancias, como es viejo podría enfermar y fallecer, pero no parece. Bueno, esperaré. Quiero que desaparezca el hecho de heredar, eso hizo que mi familia se fuese a pique, y yo, la amaba. Quiero que el estado del bienestar se desconecte. De un día para el siguiente y de raíz, como hace el cirujano en mi piel de vez en cuando, cortando por lo sano. Y ahí se jodan todos los que no articularon un discurso que les permita vivir de sí mismos como lo hago yo, que se jodan, son débiles, y en tanto en cuanto débiles, es débil su conjunto y es débil el mundo y por eso todo lo que dice el artículo no va a ocurrir, porque la fuerza de cuatro a los que denostamos es muy superior a la de millones. Es intrascendente la pandemia porque tenemos esa otra en el alma, la teníamos antes del COVID y la tendremos después. Por eso USA es USA y el resto es el resto. Y por eso China no osa decir ni mu, paga las deudas de los yanquis y a callar. Porque si esos se levantan en armas, no quedará un ojo rasgado sobre la faz de la Tierra de ser, a los sus ojos, conveniente.

-      (me mira)

-   Quiero a poca gente, bebé. Y de entre los que quiero aún respeto a menos. Acaban quedando tres o cuatro al final. Que vivimos al margen de la pandemia real, cada uno con sus dolores particulares, uno de ellos, tiene uno semejante al mío, de hecho, es peor, porque lo ve desde fuera, y no tiene ni la más mínima oportunidad de intervenir, dos opciones, si el dolor que ve a su vez supera los recursos de que disponga esa persona se irá, y viceversa. Y si se queda en este mundo, estará, como yo, bien. Con su medicación y su vida adaptados a sí mismo, como he debido de hacer yo, al margen de mis hijos, de la mujer a la que quería hasta que debí odiarla, de mi casa, de casi mucho. Pero. Funciona. Se me da un ardite la herencia, el estado del bienestar y prácticamente todo incluso mi salud, mi destino, mi casi también mucho o muchísimo. Y para el ¿qué os diré? ¿100%? de la gente que conozco, desprecio, porque son débiles, débiles, incapaces de tan siquiera imaginar ir adelante con el más mínimo atisbo de lo que este artículo sugiere.

-      (ahora no me mira, mira bajo, después vendrá y me abrazará)

-  Una vez más, hija, Antonio Damasio ha dado con la clave, conserva esa dedicatoria suya que tienes, tiene el valor de la humanidad suma; no dependemos de nuestra voluntad, si no de la de nuestras células y lo que hay escrito en ellas, cosa bien diferente a la sazón, bien bien diferente.

-      (justo, viene y me abraza).

 

 

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Comentarios: 1
  • #1

    Lluís Bonet (jueves, 02 abril 2020 10:28)

    Interesante, entre ensayo y cuento literario. En base pensamos igual: el confor, el control de los medios, China que se adueñado de las deudas de EEUU. ¿Quién ha ganado y quién ha perdido? Lo tengo claro, China es la dueña del mundo, los países occidentales han perdido, ha perdido el capitalismo neoliberal.